sábado, 26 de junio de 2010

Medios locos, periodistas en ruinas: una historia de los diarios en la Argentina en los últimos 15 años

Por Mariano Zamorano


Un diario que prometió ser “el mejor del país” y duró 84 días, otro que se anunció como “el último diario en papel” pero corrió con la misma suerte, matutinos que pasaron a ser gratuitos y generaron mayores ganancias que cuando fueron pagos. Los últimos 10 años de periodismo gráfico en Argentina marcaron sucesos en donde los perjudicados, casi siempre, fueron los periodistas.

Medios gratuitos


Acusados por falta de calidad periodística y un enfoque orientado más a las agencias de publicidad que al lector, desde fines de la década del ´90 se produjeron apariciones de diarios distribuidos en forma gratuita.
El caso de La Razón fue el más llamativo: en marzo de 1999 abandonó, tras 94 años, la distribución tradicional y se comenzó a repartir sin costo principalmente en los medios de transporte. El éxito fue tal que en diciembre de 2000 pasó a formar parte del Grupo Clarín. Según el Instituto Verificador de Circulaciones, la edición matutina actual tiene un promedio de distribución de 98.143 ejemplares.
Su principal competencia es El Argentino, nacido el 21 de julio de 2008, con una tirada promedio actual de 150 mil ejemplares y una línea editorial netamente distinta a la de La Razón.
La novedad, en algunas ocasiones, acarreó serios problemas: es el caso del diario Hoy, de la ciudad de la Plata, que desde marzo se reparte gratis. Según sus propios trabajadores, esto fue posible gracias a despidos injustificados, precarización laboral e incumplimiento del Estatuto del Periodista.

Inauguraciones festivas, cierres silenciosos

El caso de Jorge Fontevecchia, empresario fundador del diario Perfil, no parece fuera de tiempo y lugar. Tras tres meses de magras ventas, anunció en 1998 el cierre del matutino –hecho que provocó el despido de 300 periodistas-. Sin embargo, no significó su final: Fontevecchia continúo controlando las revistas de la editorial y, en septiembre de 2005, relanzó el diario como si nada hubiera pasado.
En el libro El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, Karl Marx afirmó que “todos los grandes hechos y personajes de la historia se repiten dos veces: una como tragedia y otra como farsa”. De la manera que cada uno pretenda interpretarlo, el diario Crítica de la Argentina, fugazmente dirigido por el periodista Jorge Lanata, tuvo su primera edición el 2 de marzo de 2008. Se publicitó como “el último diario en papel” pero estuvo en circulación poco más de dos años. Desde fines de abril, los trabajadores se encuentran reclamando contra el cierre y por el pago adeudado de tres meses de sueldos . Edgardo Imas, delegado gremial de la comisión interna del diario, anunció una movilización a la Casa Rosada y la sede del Gobierno de la Ciudad para el próximo jueves 1 de julio. "Reclamamos que el Estado Nacional tome la responsabilidad de asegurar la conservación de los puestos de trabajo de 190 personas. Cuando nos reunimos con la presidenta (Cristina Fernández), el ministro de Trabajo (Carlos Tomada) y el ministro del Interior (Florencio Randazzo) nos prometieron compromiso. Buscamos eso y no una simple foto", aseguró Imas.







Carta abierta de los trabajadores del diario Crítica de la Argentina a la presidenta Cristina Fernández
(Fuente: programa Pablabras +, palabras -, emitido por la señal TN)

La foto perteneciente a la portada de La Razón fue extraída del sitio kiosco.net









Leer más...

martes, 22 de junio de 2010

Bajo un manto de neblinas:Los medios durante la guerra de malvinas.



Por Patricio Carlomagno

El 14 de junio pasado se cumplieron 28 años de la rendición argentina en la guerra de Malvinas. El periodismo no pudo o no quiso escapar del sentimiento triunfalista. Cuando la derrota argentina fue un hecho los medios, callaron y con ellos toda la sociedad.

Desde las tapas de los principales diarios los titulares arengaban a la euforia ciudadana por la posible recuperación de las islas ocupadas por Inglaterra desde 1833. El día del desembarco, 2 de abril de 1982, Clarín titulaba:

“Euforia popular por la recuperación de Malvinas”. La Nación se sumaba con: “Alborozo ciudadano por la reconquista de Malvinas”. Crónica decía "Argentinazo: ¡Las Malvinas recuperadas!" y en Córdoba, La Voz del Interior ponía de titulo:"Argentina reconquista las islas Malvinas".

Adolfo Pérez Esquivel en la revista Humor, en julio de 1982, afirmaba que “Hubo gran desinformación y manipuleo de la emotividad del pueblo”.

Sólo tres periodistas argentinos fueron a cubrir la guerra: uno de canal 7 (Nicolás Kasanzew) y dos de la agencia estatal TELAM (Diego Pérez Andrade y Carlos García Malod), mientras tanto el triunfalismo era también trasmitido por revistas como Gente y Somos.

Gente dejó en la retina de muchos argentinos tapas como la del 6 de mayo de 1982 que decía "Estamos Ganando” y la del 27 de mayo que insistía "Seguimos ganando”.

En la televisión los periodistas Mariano Grondona y Bernardo Neustadt afirmaban por ejemplo que si fueran soldados estarían muy tranquilos por la serenidad de sus jefes o que les había encantado el discurso del Presidente de facto Leopoldo Galtieri que dijo desde el balcón “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”.

Para Rodrigo Lloret, de la sección internacional, del diario Perfil “La actuación de los medios fue por lo menos patética. En realidad es normal que en los momentos de guerra pase eso, pero como periodista tengo que repudiarlo”. Fueron 74 días de ficción periodística desde el 2 de abril de 1982 al 14 de junio del mismo año, en los cuales solo se realizaron notas de color y nunca se habló de los muertos en enfrentamientos, en las condiciones de los soldados o de las estrategias militares frente a una potencia mundial. Cuando se admitió la derrota, fue por lo menos sorpresivo, porque se pensaba que estábamos ganando.

La argentina poco a poco se fue “desmalvinizando”, un término que utilizó el politólogo francés Alain Rouquie cuando le dijo a Osvaldo Soriano en una entrevista: “Quienes no quieren que los militares vuelvan al poder tienen que dedicarse a desmalvinizar la vida argentina”, pero ese proceso incluyó injusticias como el no reconocer a los héroes veteranos de Malvinas y dejarlos en el olvido, y consigo la deuda pendiente en debatir sus causas y consecuencias.La derrota en la guerra significó el último golpe para una dictadura que venía siendo abrumada por la inflación, el desempleo y el descontento popular, pronto llegaríamos a la democracia con Raúl Alfonsín.En la guerra murieron 649 argentinos y como siempre en una guerra, también fue víctima la verdad.

Leer más...

sábado, 19 de junio de 2010

10 imperdibles de la literatura non-fiction argentina

Por Dafne Berman
 
En el país, la crónica periodística (o el periodismo literario, o la literatura de no ficción) se destaca por tener una escuela de larga trayectoria.

El género, que pareciera ir en contra de los demás estilos por los tiempos en los que se trabaja, su enfoque y su similitud con la literatura, cada vez se expande más, concibiendo firmas reconocidas tanto en Argentina como en el exterior.

En esta nota, 10 periodistas locales que se destacaron en este arte:


1. Roberto J. Payró
Oriundo de Mercedes, Provincia de Buenos Aires, nació el 19 de abril de 1867 y murió el 5 de abril de 1928. El diario La Nación fue el encargado de publicar sus crónicas, que no omitían ironías ni agudezas.

2. Rodolfo Walsh
Nació en 1927 en Río Negro. Desde el 25 de marzo de 1977 se sumó a la larga lista de desaparecidos de la dictadura militar. Pero antes, dejó, entre otras publicaciones, la famosa  Operación Masacre, una de las primeras novelas de “no ficción” escritas en castellano.

3. Roberto Arlt
Este escritor, reconocido por sus obras literarias “puras” como Los Siete Locos y El Juguete Rabioso, se destacó en el diario El Mundo gracias a sus crónicas tituladas Aguafuertes Porteñas, escritas entre 1928 y 1933.

4. Ignacio Ezcurra
Fue corresponsal de guerra y falleció en 1968 cuando cubría el conflicto bélico de Vietnam para el diario La Nación. Luego apareció su libro póstumo Hasta Vietnam.

5. Leila Guerriero
Comenzó su carrera periodística en 1991, en la revista Página/30, y desde 1996 es redactora de la revista del diario La Nación. Escribió, hasta ahora, dos libros de literatura de no ficción: Los Suicidas del Fin del Mundo y Frutos Extraños.

6. Martín Caparrós
Empezó sirviendo café en el desaparecido diario Noticias de los Montoneros y hoy es uno de los nombres más importantes cuando se habla de este género. Entre sus libros de crónicas están: El Interior, Larga Distancia y Boquita.

7. Josefina Licitra
La nota que la hizo conocida fue Pollita en Fuga, donde entrevista a la jefa de una banda de secuestradores de 15 años que vive en situación de clandestinidad. Hoy esa nota es uno de los clásicos del periodismo narrativo. Además escribió un libro titulado Los Imprudentes.

8. Cristian Alarcón
Sus crónicas relatan historias reales de “pibes chorros”. Tiene dos títulos en su haber:
Cuando Muera Quiero Que Me Toquen Cumbia y Si Me Querés, Quereme Transa. Una de sus notas más recordadas fue la que le hizo a Margarita Di Tullio, Pepita la Pistolera.

9. Esteban Schmidt
Nació en 1967 y trabajó 10 años en medios como Página/12 y Rolling Stone. También publicó en el sitio Trabajos Prácticos. Su primer libro, escrito en 2008, se tituló The Palermo Manifiesto.

10. Julián Gorodischer
Es el editor de Ñ, la revista cultural del diario Clarín que sale los sábados. Escribió La Ruta del Beso, Golpeando Las Puertas De La TV y Orden de Compra.







(Créditos por fotos: 1. Roberto J. Payro: Barataria Ediciones. 2. Rodolfo Walsh:  www. villalugano.com.ar. 3. Roberto Alrt:  Universidad de Rosario -www.bdp.org.ar- 4. Ignacio Ezcurra:www.paralibros.com 5. Leila Guerriero: www.alfaguara.com.ar  6. Martín Caparrós: www.dobletaller.com 7. Josefina: www.apologiavaginal.files.wordpress.com 8. Cristian Alarcón: www.publico.es 9.Esteban Schmidt: www.diarioperfil.com.ar 10: Julián Gorodischer: Gentileza de J. Gorodischer ) Leer más...

sábado, 12 de junio de 2010

Un viaje salvaje al corazón del periodismo Gonzo

Por Eddie Fitte
Hunther Thompson dio vida en los ´70 a un estilo de periodismo que entrelaza al reportero con la historia. Ese estilo se llamó Gonzo, que proviene de la jerga irlandesa y hace referencia al último hombre en quedar en pie luego de una noche de alcohol. Las drogas marcaron su vida…hasta que le puso fin. Con ustedes…el Doctor.
No más juegos. No más bombas. No más paseos. No más diversión. No más natación. 67. Esos son 17 años más que 50. 17 más de los que necesitaba o quería. Aburrido. Estoy siempre hecho una puta. No hay diversión-para nadie. 67. Te estás poniendo quejoso. Actúa cómo lo viejo que eres. Relajate… Esto no va a doler. Pum.
Un disparo de una .357 le perforo la sien. No le importó la presencia de su hija, de su hijo o de su nieto. Hunter siempre decía que se sentiría atrapado si supiera que no puede suicidarse en el momento en que se le cantara hacerlo. Cómo durante toda su vida: el llevaría control de los hechos. Nada ni nadie más.
Se acabó la joda, el chiste de Hunter Stockton. Su máquina de escribir ya no servía. La sangre seca impedía tipear con normalidad. Había muerto el ícono de la muerte del sueño americano. El periodismo Gonzo quedaba huérfano, decapitado. Pero más vivo que nunca.
Mescalina, LCD, ether, hachís, metanfetaminas, ansiolíticos, a repartirse entre las cuatro comidas diarias. Esa fue la dieta de Hunter o Raoul Duke, como se hacía llamar cuando iba encubierto, o Doctor, cómo lo que en verdad era. No existe registro escrito del fundador del Gonzo que pueda pasar por un antidoping sin un preocupante positivo. Una dosis normal de lo que el Doc consumía en un día podría haber matado a cualquier ser humano en su primer ingesta, incluso a un oso grizzly de más de 200 kilos. Pero él era mucho más fuerte.
La enormidad de su ego hizo que Hunter jamás pudiera faltar en los escritos de Hunter.
Sus textos-sumamente influídos por personajes cómo Allen Ginsberg o William Borroughs, que luego terminaron siendo amigos suyos- fueron una gran paradoja: si bien jamás podrá leerse nada menos parecido al periodismo clásico que el Gonzo, nunca habrá texto más informativo, descriptivo y cautivante que el suyo. Un relato perfecto de lo oculto. La habilidad de Hunter radicaba en un simple hecho: hacer de sus historias realidad virtual. Él no mostraba, él te metía en la historia. Su primera persona era uno mismo.
El consumo indiscriminado y masivo de drogas le dio a sus crónicas un toque especial. Cada relato era una vívida experiencia de desesperación, locura, psicodelia y velocidad.
En 1974 lo entrevistaron para la revista Playboy, olimpo del nuevo periodismo. Allí, Hunter apuntó: “A diferencia de Tom Wolfe o Gay Talese, yo nunca trato de reconstruir una historia… Ellos dos son mucho mejores periodistas de lo que yo soy”. Tom Wolfe en respuesta años más tarde describió el estilo del Doctor cómo “parte periodismo y parte memorias personales condimentadas con poderes de invención salvajes y una retórica aún más salvaje”.
La cotización del valor de la firma del Dr. Thompson aumentó tras firmar lo que fue su posterior libro Hells Angels. Un relato en primera persona de su infiltración en una banda de motoqueros criminales que se dedicaban a tomar pueblos seleccionados a dedo y destruir todo lo que había en ella.
A eso le siguieron la reconocida Pánico y Locura en Las Vegas (protagonizada por dos amigos suyos, Benicio del Toro y Johnny Depp) y Pánico y Locura en la Ruta de Campaña para las Elecciones de 1972, que le valieron una gran cantidad de fanáticos.
Pánico y Locura en Las Vegas es el resultado de una cobertura de 250 palabras que Hunter debía realizar en el estado de Nevada de una famosa carrera llamada Mint 400. La nota, que sería una breve reseña, terminó por ser una crónica de más de 2.500 palabras repleta de drogas, descontrol y poca carrera. Sports Illustrated, la revista que se la había encargado, la rechazó de manera rotunda. El que vio algo en la nota fue Jann Wenner, editor de la revista Rolling Stone, que le encargó que además cubriera la Convención Nacional de Oficiales Antinarcóticos que se estaba llevando a cabo también en Las Vegas.
Fue así como con "...dos bolsitas de marihuana, 75 pellets de mescalina, cinco papelitos de acido altamente concentrado, un salero repleto de cocaína, una galaxia entera de pastillitas de colores para despertarse, dormirse o reírse, antipsicóticos, media botella de tequila, un cuarto de rum, una caja llena de Budweiser, un frasco con ether y dos docenas de nitrito de amilo”, Hunter Thompson revolucionó el periodismo y la literatura contracultural.
El libro que le siguió, Pánico y Locura en la Ruta de Campaña para las Elecciones de 1972, marcó una nueva forma de periodismo político. Hunter siguió durante todo un año a los distintos candidatos en sus giras y le contó al público de la Rolling Stone las contradicciones, fursios, falacias, verdades, mentiras y promesas que fue escuchando de cada candidato durante toda la ruta.
***
Entre las anécdotas más recordadas del autor, se encuentra la relatada por Jack Nicholson. “La primera vez que lo conocí estábamos en un casa, yo estaba con un amigo, y cuando nos vio rápidamente sacó un arma y nos apuntó sin motivo, tuvimos que huir por la ventana y correr”, contó el actor.
“No recomendaría las drogas, el alcohol, la violencia o la insanidad a nadie, pero siempre me funcionaron a mi”, solía decir el periodista. Resulta impensable y sin sentido imaginar el periodismo Gonzo limpio y sobrio. Su esencia radica en lo contrario.
Cuando la cosa se vuelve rara, los raros se vuelven profesionales y eso fue lo que ocurrió con el nacimiento del Nuevo Periodismo en los años setenta. Y Hunter Thompson fue un Doctor.
Al maestro con cariño.
Leer más...